lunes, 21 de diciembre de 2015

052 - Ridge Racer (1994) - PlayStation

Desarrollador: Namco
Publicado por: Namco
Salió también para: Arcade, Teléfonos Móviles


Nunca he sido de comprar consolas de salida. De joven, porque no tenía un duro y de mayor porque me gusta ver cómo evolucionan en cuanto a catálogo y a fiabilidad. Por ejemplo, no me compré la 360 hasta mediados de 2011, hasta que estuve seguro de que iba a disponer de grandes juegos y baratos gracias a la segunda mano, y de que se habían solucionado los problemas técnicos (las tres luces rojas) de las primeras remesas. Además, siempre que he hecho una predicción sobre qué plataforma se va a imponer fallo estrepitosamente: en la generación de los 32 bits veía a la PlayStation como una buena máquina, y pensé que haciendo un buen trabajo andaría a la par que Saturn. Incluso cuando la máquina de Sega estaba completamente apalizada, pensaba que Nintendo 64 arrasaría a PlayStation cuando saliera. Ya sabéis cómo terminó la historia.
 
Aunque no tenía un duro por aquella época, y no me compré ninguna de las consolas hasta pasados muchos años (tengo las tres), seguí aquellas guerras con gran interés mediante la prensa. No terminaba de comprender el éxito de Sony. Sega tenía Virtua Fighter, Sega Rally, Daytona USA... Nintendo a Mario, Link, ISS 64... Juegos que lucían maravillosos en las revistas. ¿Y en PlayStation? Hasta enero del 97, una mascota sin carisma como Crash Bandicoot, un juego de peleas resultón (Tekken) y poco más. Los demás juegos de éxito, Resident Evil y Tomb Raider, también estában para Saturn. No fue hasta pasada esa fecha cuando salieron algunos de las grandes exclusivas (FF7, Metal Gear y Gran Turismo) y ahí se acabo la guerra.
 
Apartado referente al catálogo de PlayStation en la publicidad de Centro Mail, Hobby Consolas número 57, junio de 1.996.
Pero no nos adelantemos. Es verano del 96, PlayStation y Saturn ya están en la calle en Europa, y en Japón acaba de lanzarse N64. Yo, como siempre, me tengo que conformar con "disfrutar" de los juegos desde las revistas, y lo que veo me hace pensar que se tuviera dinero, me compraría una Saturn, aunque por lo visto la máquina de Sony se está vendiendo más. No sólo por tener una Mega Drive y ser Seguero de corazón, sino por que las conversiones de los arcades de Sega son una razón de peso. Joder, ¡el Sega Rally en casa! Se veía algo pixelado pero... ¡era el Sega Rally!. Lo pude ver en el escaparate de una tienda, y me desengañé un poco. El framerate no era muy bueno, había popping y baile de polígonos. El precio a pagar por tener gráficos en 3D en máquinas caseras, supuse.

Hasta que a un amigo le dio por comprarse la Play con el FIFA 96. Allá fuimos unos cuantos amigos a estrenarla. Ok, el juego no estaba mal, pero los jugadores eran sprites y la jugabilidad bastante aburrida. Me reafirme en mi decisión: aquella máquina no era mejor que la Saturn. Hasta que me fijé que en la mesa había un disco de demos, y le pedí al dueño de la consola que nos lo enseñará. Primero nos puso el ESPN Extreme, y me dije ¿pero qué mierda es esta?. Luego el Destruction Derby. Aquí ya empecé a dudar un poco. Petardeaba, pero apuntaba maneras. Como colofón, puso el WipeOut. Y se me cayeron los cojones al suelo.
 
Toda una demostración de poderío.
Joder, que suavidad, qué texturas, que fluidez, qué música, qué buen control, ¡qué todo! Ahí me dí cuenta de que la máquina de Sony se iba a llevar el gato al agua. Entre la potencia de la Saturn para las 2D, pero sus limitaciones con las 3D, y las grandes posibilidades 3D de N64 pero la escasa capacidad para almacenar texturas de sus cartuchos, se situaba PlayStation. Equilibrada, potente y a la que las desarrolladoras pudieron sacar todo el provecho.

A partir de entonces le presté bastante más atención. Como he dicho, no compro las consolas de salida, pero en las épocas de lanzamiento de las consolas si suelo estar bastante más al tanto de la actualidad del mundillo. Y al pasar los años, al decidirme por una plataforma en concreto, los primeros juegos que suelo comprar son los que me llamaron la atención en la salida de la máquina, que para entonces suelen estar bastante más baratos.
 
Selección del coche.
Entre los pocos juegos exclusivos que me llamaron la atención durante los primeros meses de la máquina, estaba Ridge Racer. Por lo poco que pude ver en revistas, el juego tenía bastante buena pinta en lo gráfico y jugable, pero me echaba para atrás el hecho de que solo tuviera un circuito. Poco a poco, algunos de mis amigos se fueron comprando la consola (nadie Saturn o N64), y nos pudimos echar unas buenas viciadas a juegos de fútbol y skate.

Al de unos años, y con PS2 ya en el mercado, encontré una buena oferta para comprar una PsOne chipeada en un foro. Por aquel entonces tiraba de Dreamcast y PC, pero la oportunidad era irrechazable (fueron cuatro perras literalmente) y me decidí a hacerme con ella para explorar el catálogo de la consola en condiciones, ya que hasta entonces había tirado de emuladores, y no era lo mismo.
 
Parrilla de salida.
Uno de los primeros juegos que probé fue Ridge Racer. Por te un arcade lanzado en 1993, para entonces había juegos de coches mejores en la propia PlayStation, como Gran Turismo o el propio Ridge Racer 4, pero como recordaba el juego como uno de los primeros que quise probar le di una oportunidad. Y comenzó un idilio que ha durado hasta hoy.

Es unos de esos casos en los que no sé explicar los motivos por los que me fascina un juego. Como ya he comentado, sólo tiene un circuito, con versión larga para los níveles más difíciles y modo espejo para la segunda vuelta del juego. El catálogo de coches (ficticios) es variado, pero con algunos es imposible conseguir buenos resultados debido a su desequilibrio. ¿Será por los modos de juego? no creo, sólo hay carreras y contrareloj.
 
Ya desde la primera entrega, definiendo elementos clásicos de la saga: transiciones noche/día, playas, palmeras y aviones despegando.
Creo que la gracia reside en lo preciso (y peculiar) de su control. Derrapar en las curvas más cerradas, y dejar de hacerlo en el momento justo para recuperar la tracción en las rectas es imprescindible para ir superando las carreras. Al principio puede costar cogerle el truco, pero con la práctica engancha muchísimo. El único circuito está muy bien diseñado, alternando zonas lentas y rápidas, y con un decorado bastante variado: pasamos por una ciudad, un par de túneles, un puente, una playa con un hotel cuyas ventanas se iluminan haciendo dibujos, una gasolinera, los alrededores de un aeropuerto con un avión sobrevolándonos...

Para ser un juego de la primera hornada, técnicamente es bastante solvente. Buen framerate, modelos poligonales sólidos con poco "popping" y "clipping" y efectos de sonido convincentes. En las carreras más largas, se simula el ciclo día-noche-día, de manera bastante cutre, pero es bastante curioso. Por cierto, el juego cabe en la RAM de la consola: una vez hecha la primera carga el disco se puede sacar  y poner cualquier CD de música para que se nos reproduzcan sus canciones como banda sonora.
 
 
En cuanto a dificultad, las primeras carreras son fáciles de superar, pero la segunda vuelta es mucho más complicada, siendo obligatorio dominar el cambio de marchas manual. La IA de los rivales no está muy pulida, cada uno de los coches se limita a seguir un patrón determinado, algunos se escapan nada más empezar y habrá que sudar sangre para alcanzarles, y a otros se les dobla para la segunda vuelta.

Las siguientes entregas del juego nunca me han tirado, y eso que Ridge Racer Revolution es más una expansión que una continuación. En mi opinión carece del carisma del original.

Un gran juego, al que le sigo dando caña en el maravilloso emulador nativo de PlayStation en la PSP.
 
Diversión portátil.
 

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